Lorca, Romance de la Guardia Civil

Al poeta Federico García Lorca y a su amigo el compositor Manuel de Falla les encantaba la comarca de la Alpujarra. La adoraban. Una vez, en 1926, ellos y varios amigos realizaron una excursión a la Sierra de la Contraviesa. Lo hicieron en un ‘Landeau’, un lujoso automóvil de la época propiedad de la familia Luna.

Los ilustres visitantes se fotografiaron junto a un chaparro centenario que hace poco tiempo se secó en el paraje del El Haza del Lino (en el término de Polopos), propiedad de la familia Rojas de Motril, según indica el catedrático y escritor orgiveño Juan González Blasco.

Federico y parte de su familia y Falla solían acercarse también algunos veranos a Lanjarón a tomar las aguas minero-medicinales del Balneario -adquirido hace unos días por el prestigioso empresario cántabro Miguel Mirones- y a descansar. A los dos genios les gustaban mucho las tertulias, pasear y recopilar canciones y romances. Falla solía comprar casi todos los días unas lonchas de jamón cortadas a mano en la tienda de José Rubio. Se hospedaban en el Hotel España, que en aquellos tiempos pertenecía a Bernabé Pagés, oriundo de Motril, y ahora pertenece a la familia Gálvez de Lanjarón. El pintor de Lanjarón, Antonio Gallardo Rosillo, fue íntimo amigo de Lorca al igual que el célebre Guajiras, el contador de cosas y betunero que residió en la Cueva Sortes (situada en el término municipal de Órgiva), y que cuando falleció fue enterrado en el cementerio de Lanjarón.

Según el desaparecido periodista Rafael Gómez Montero, «las huellas lorquianas quedaron también fuera de la capital y de la vega, por tierras alpujarreñas, concretamente en la zona de ‘Pollo Dios’, en el cortijo Montijano de Bayacas (anejo de Órgiva). En este lugar, gracias al hijo del cortijero que cantó una canción, escribiría su famoso romance de ‘La casada infiel’, que luego incluiría en el ‘Romancero gitano. Fue durante unas vacaciones de Pascua que Federico pasó en el caserío de Rafael Aguado, con él y con Antonio Luna García, que fue embajador y catedrático de Derecho Internacional en Madrid, el catedrático de Derecho en Granada, José Segura, y Manuel de Falla», indicó.

Asimismo, García Lorca visitó Cáñar, Soportújar, Carataunas, Pampaneira, Bubión, Capileira o Pitres. En este último municipio se fotografió en la plaza junto a un arbolillo. Según González Blasco «de los distintos viajes a la Alpujarra no hay consistencia escrita, no queda nada, solo la información oral, algunas cartas y fotografías. Se ha podido saber que en una excursión el poeta apreció como la Guardia Civil era la dueña de la Alpujarra. Lorca supo que en Carataunas un cabo de la Benemérita con las tenazas de la lumbre arrancó un diente a cada gitano que le molestaba, amenazando a estos mellados que si seguían en el pueblo caería otro diente. En Cáñar a un gitanillo de catorce años que había robado cinco gallinas al alcalde, la Guardia Civil le ató un madero a los brazos y lo pasearon por todas las calles del pueblo dándole fuertes correazos y obligándole a cantar en alta voz. Relato de gran crueldad y de un fuerte sabor fernandino, expresado poéticamente en el ‘Diálogo del teniente coronel de la Guardia Civil’, con su ‘Canción del gitano apaleado’, y también en el ‘Romance de la Guardia Civil española’», terminó diciendo González Blasco.

Fuente: ideal

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